sábado, 4 de mayo de 2013

Más.

Tenía que ser rubio. Cómo no. Tenía que ser alto, ¿Esque se han puesto de acuerdo todo los chicos sexys en ser inalcanzables? Tenía que ser irresistiblimente dolorso y excesivamente atractivo, tenía que tener los ojos verdes, tenía que tener las manos largas callosas, y dulces. Tenía que llevar el pelo despeinado, tenía que llevar esa maldita camiseta ajustada negra que me encantaba. Y cómo no tenía que ser mi compañero de mesa. Y ahí me veis a mi, a una muchacha de pelo moreno de ojos más morenos y de cuerpo aun más peor, mordiendome los labios de la verguenza, jurando a los Dioses del submundo del inframundo y del cielo que la callarn la boca antes de que dijera algo sumamente penoso y riduculo, como el "Hola ¿Cómo te llamas?" que acaba de pronunciar. Insultos desconocidos hasta la época se pasaron por mi cabeza, no había calificativo imaginable para la idiotez que tengo. No hubiera sido tan ridiculo sin no supieras su nombre desde los tres años. Si no supieras sus apellidos completos, la dirección de su casa, la dirección de la casa de su abuela, y cómo se llamaba el peluche que le había rgalado su primera novia en sexto curso, si no supieras todo eso.
Pero entonces me miró, y todo a mi alrededor se difumino, solo estaban sus ojos y su boca, que se tornaba en una irónica sonrisa.
-Creía que después de cuatro años conocías mi nombre, qué desconsideración.-Dijó él con teatrilidad. Me sonrojé, no pude evitarlo. Un color rojo rubí que se estaba convirtiendo en bermellon cuando me senté.
-Bien chicos, hoy en vez de hacer una clase normal de Biología haremos un cursillo de primeros auxilios.- Dijó el profesor. Estupendo, simplemente estupendo.-Por turnos irés recreando un ahogamiento. Adelante hacer lo que habéis visto en las pelis, lo que habéis leído, y a partir de ahí iremos mejorando vuestros conocimientos.- Estupendo querido profesor, no le extrañé si luego aparacen las ruedas de su coche desinchadas.
-Creo que me va a gustar esta clase-Susurró Alec.-Las damas primero.
-Muy cabelloroso por tu parte-Dijé sin pensar.
-Vivo por tu felicidad.-"SE BUSCAN TROZITOS DE CORAZÓN POR EXPLOSIÓN DE FELICIDAD"
-Bien, imaginemos esta situación-Alec se apoyó en la columna que había al fondo de la clase, y una extraña sonrisa empezo a curvarse en su boca, el destello malicioso de sus ojos no aguraba nada bueno-Tú estás en el suelo, rendida ante mis encantos...
-O por un ahogamiento...
-Claro claro, lo mismo-Me pusé en escena, cuanto antes acabaramos con esto, mejor. Me pusé en frente de él, esperando a que hiciera algo. Cuando me miró extrañado.- ¿Pero qué haces ahí parada? Cómo he dicho tienes que estar tumaba en el suelo.
-Claro, como diga Don Limpio.
-¿Don Limpio?
-Si por eso de que me tirás al suelo y está lleno de suciedad y...Bueno dejalo ¿Vale?
-Sí. Entonces, -Llegados a este punto, y yo en el suelo, él se agachó y poso sus dos manos en mi corazón. Bonita metáfora si lo pensamos él no tenía sólo sus manos en mi corazón él tenía todo su cuerpo y toda su personalidad metida como una espina en mi corazón. Y empezó a susurrar como si lo que dijera fuera un secreto que sólo yo pudiera saber.-Tú estás teniendo convulsiones, tu pulso está subiendo-Y no era por el ahogamiento sino por su extrema cercania y por la calidez de su piel, y de alguna manera él también lo sabía. Su sonrisa se agrandó.-Y entonces llegó yo, a tu corazón, y empiezó a impulsarlo de nuevo-Siguió susu palabras, pero cada vez que impulsaba más me ahogaba de verdad, no me llegaba el aire a los pulmones.
-Pa...para...-Alec sonrió más y paró. Yo estba acolarada no podía respirar, se suponia que me tenía que salvar no adentrarme en el problema.
-Bueno, parece que este método no funciona mucho, pero tengo otro que seguro nos resultará más útil a todos.-Me cogió de la cintura, me levantó y me sentó en la mesa. Todo tan deprisa, que no me dio cuenta a reaccionar que sus maos estaban en mi cadera y que estaba demadiado cerca de mi. Noté su pecho moviendse al compás del mío. Dos corazones latir a la vez. Y sus labios se posaro en los mios. Perono, no me estaba besando me estaba haciendo un boca a boca. Pero me daba igual, yo sólo sabía que sus labios estaban encima de los míos y que sabía a crema de bebé. Pero se separó, y gritó al profesor.
-Profesor, mi compañera se ha mareado de verdas ¿puedo acompañarla a enfermería?-Yo me quedé frustada, ¿Ya se ha acabado?
-Claro claro-contestó el profesor. Acto seguido, Alec me cogió de la mano y me llevó fuera de la clase, su mano fuerte y cálida, me llevó por el pasillo, y abrió una clase vacía. No sabía qué estaba haciendo pero no tenía voluntad para preguntar. Alec me cogió de nuevo de la cintura aún más fuerte y me empujó contra la pared. Enrosqué mis piernas alreddor de su cintura. Y se quedó quieto, me miró. Sus ojos verdes, cerca de los míos, su boca roja, cerca de la mía, su aliento cerca de mi cuello. su pelo despeinado y revuelto. Y me besó la clavicula, yo respiré, era lo que siempre había deseado.
-¿Dónde?-dijo. No sabía a lo que se refería, pero sus labios fueron subiendo por mi cuello, mientras yo me perdía en el submundo.Hasta que llego a mi boca, y em besó suavemente, y se apartó.
-Aquí es donde quería llegar.-Dijo embelesado. Y me volvió a besar tierna, y se separó, era una tortura.
-¿Más?-Dijó.
-Más.-Susurré, y por fin me besó, y yo perdí el rumbo, el norte, sólo sabía que nunca lo perdería él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario