sábado, 27 de abril de 2013

La guardiana de la Luna. Capitulo I.

Alguien me dijo una vez, que lo único que vale e nesta vida son los numeros, y las letras.
Numeros: Tu dinero de la cuenta, tu infiunita felicidad, tu negativa felicidadad, tu primer aniversario, tu primer hijo, tu tercer novio, tu segundo entierro.
Letras: Su nombre, el nombre de tu mejor amiga/o, tu nombre, tus libros, tu lema de la vida en una frase, el nombre de tu hijo, el nombre de tu felicidad, el nombre de tu amargura, el nombre del fallecido.
Todo esta relacionado, los numeros son letras acopladas a una letras con numeros.
Y aquí, y por hacerle un homenaje a mi balsamo de abrazos, te reaglo una nueva historia, Gracias y bienvenida entrada numero 100.
***
La vida no nos iba mal, y con esto quiero decir, que estabamos entre la delgada línea de ir a vivir en una pocilga consumiendonos en huesos, y tener una pequeña y fría casa al este de El Lago Litia. La casa era menuda, un hogar y una cama, o mejor una cumulacion de paja en el suelo. La niña dormía conmigo. Era aún pequeña y cabia perfectamente en el hueco entre mi pecho y mi brazo. 
-Gua, gua-La niña, gemía, como siemre todas las noches, parecía tener una pesadilla, la acuné entre mis brazos susurrandola que los monstruos eran solo imaginaciones de nuestros peores miedos, pero que eella no debía tener miedo pues su madre estaba aquí con ella. No sé si esque lo enendió o que mi voz la había camelado hasta volverse a dormir. La dejé en la cama, y me levanté, pensé en encender un fuego, pero habíamos acabado las reservas de leña. Así que me vestí, no había mucho que escoger, tan solo un vestido negro sencillo algo grande y que me quedaba holgado, debido a que lo había ensanchado cuando estaba embarazada. Del dobladillo había arrancado una tira para ponerme un lazo debajo del pecho y que se disimulara el holgado. El vestido sólo tenía una manga ya que  cuando nació Lilith la había tenido que arropar con algo, así que ahora la manga de mi vestido era un improvisado vestido para la pequeña. Y una capa blanca, que había podido tejir con el algodón que mi madre traía a veces. Cuando la preguntaba de dónde lo había sacado, me miraba y decía "Corbeau, hay un mundo más alla de las rosas, el norte no siempre es la direccion correcta, tu corazón es cómo la Luna, guía de tus sueños" Siempre respitia esa frase cada vez que la preguntaba algo que no fuera "¿hay leña? o "¿estás bien?" cuando tosía. Había desaparecido el Invierno pasado, aún recuerdo su sonrisa, su pelo adornado siempre con flores, sus callosas manos de tanto cortar leña, sus ojos grises. El recuerdo de mi madre todavía era doloroso, así que moví la cabeza, intenado esfumar su recuerdo, en vano. Cogí la capa, me la enrrolle en el cuello, me subí la capucha recogiendo así mi pelo di un beso a Lilith, y salí de la cabaña. Senti la hierba bajo mis desnudos pies, avisandome de que la primavera había llegado, y con ella la caza. La cabaña era una pequeña construcción, de palos de madera acumulados en filas, y piedras como base. El tejado eran ramas de arboles y algunas hojas de palmera que habíaa recogido en una de mis excursiones a El laberinto de Tomé. Silbé una melodía de tres notas, y las ramas al entender mi melodia se agitarosn devolviendome la misma melodía, señal que significaba que habían aceptado mi petición de recoger las ramas caídas de sus árboles. Desde tiempos inmemoriales se había pedido permiso a los árboles, y quien se adentrara en el bosque sin conocer la melodía e intentara ampararse alli, era engullido por las raíces. No era un bosque mágico sin embargo eran lo que mi madre llamaba "Las leyes del Bosque", nada era tuyo, todo era prestado, incluso hasta tu vida si el bosque así lo decidía. Empezé a andar, primero hacia el algo Litia, el bosque me caompañaba en mi camino, las raíces se apartaban a mi paso, y las ramas me cogían del pelo con la intención de recogerlo y adornarlo con flores y hojas.
-Gracias-susurré. Los pajaros y las ramas se movieron asintiendo mi gratitud. Los árboles eran altos, era lo que mi madrte denominaba "Castaños" no teníana marcas, su ttronco era liso, y si alguna vez me encontraba con un árbol con cicatrices le cantaba y acaraciaba hasta que desapareciera. Así eran las cosas. El cielo era de color naranja por el día, y por las noches se tornaba rojo del color de los rubíes. Y no había Sol, la luna iluminaba todo, de día y de noche. Llegué al Lago Litia, pero cual fue mis sorpresa al ver que no había agua, estaba seco, algunas veces pasaba, y esque el agua estaba enfada, y algo malo ocurriría. No hizo falta pensar que pasaría, eché a correr mientras oía el almento de Lilith. Estaba en peligro.

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